Otra.
Cuando le echas huevos y le dices a la chica que te gusta que la amas. Aquí,
chicas, no sé si lo hacéis bien o mal, pero en una ocasión entre un millón
decís eso de: “déjame pensarlo”. A lo que nosotros, como tremendos gilipollas
aceptamos y esperamos.
Mucho,
esperamos mucho. Como uno o dos meses (el tiempo varía dependiendo de las ganas
que tengan de hablar contigo) esperando a que la señorita nos de calabazas.
Porque normalmente no suelen decir que sí. Ya que, en todo ese tiempo no has
podido hablar con ella para que no se sienta presionada, lo cual hace que los
lazos entre vosotros se destrocen sin reparo posible. Y decís que no.
Y
si te dice que sí… es un sueño. Tu cerebro te va a despertar, así que no te
hagas muchas “ilusiones”. Puede que sí, que una remota posibilidad tengas, pero
como dije antes: no te hagas “ilusiones” porque seguro que no es tu caso. Ni el
mío.
Y
ahora es cuando peor te sientes. Cuando ves a las parejas (suertudos cabrones)
por las calles besándose y agarrándose de las manos. Sobre todo en navidad.
Mierda de navidad. Ahora es cuando piensas en vosotros, en esa misma situación.
Y te sientes muchísimo peor. Porque no puedes hacer lo mismo puesto que no
tienes pareja.
Bien,
dicho esto, solo tengo una cosa más que decir. Por favor, si nos vais a
rechazar no os andéis por las ramas, decidlo sin tapujos. Es mucho más rápido,
no perdemos el tiempo y quizá un sea todo un poco menos doloroso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario