Distancia. Jodida distancia. Más o menos 475 km eran la distancia que impedía vernos, abrazarnos, besarnos... Poder estar juntos. Y casi tres meses de espera, para tan solo tres días... Merecía la pena ir, aun por tan poco tiempo. Quería verte. Necesitaba verte.
Nada más contemplar tu figura esperando, apoyada sobre aquél muro de piedra, solo me entraban ganas de ir corriendo y abrazarte. Y acto seguido besarte... Lo hice, y me quedé muy relajado. Al principio estaba bastante nervioso y puede que también desilusionado. No querías darme la mano, pero no me importaba del todo. Por fin estábamos juntos, y eso era lo que importaba.
La primera tarde fue muy... ¿Tímida? Sí, tímida. Era normal, la primera vez que ves a la persona que amas no puedes actuar como si de un amigo de toda la vida se tratase. Di mi mejor esfuerzo para enamorarte del todo. Y lo conseguí, pero de eso hablo más adelante... Paseos y paseos por toda la ciudad. A tu lado, que es lo importante, cualquier paseo se hace corto. Sin mirar el reloj, dejábamos que nuestros pies nos llevaran a cualquier lugar, y en un pequeño parque se pararon. Sentados en un banco, mirándote, hablábamos. Apenas podía prestar atención a lo que había a nuestro al rededor, solo podía mirar tus labios. Me pedían un beso, pero tú, reacia, te negabas. Tan solo me hacía fata esperar a que estuvieras preparada. Esperé y el momento llegó, pude besar esos labios tan carnosos que tanto deseaba. Los mejores labios que pude, y me atrevo a decir que "podré", probar nunca. Acurrucada en mi pecho después del beso, arañamos algunos minutos más, pero el tiempo no es infinito, tenías que dejarme por una noche. Quería pasarla a tu lado, pero no pude. Nos despedimos, hasta el día siguiente.
Por la tarde, lloviendo, habíamos planeado encontrarnos en el mismo lugar donde nos separamos el día anterior. Llovía y llovía, estaba esperándote. Diez minutos. Quince. Veinte. Te llamaba pero no contestabas. Problemas técnicos. Por fin pude ponerme en contacto contigo. Cambio de planes, nos vemos en otro sitio, al cual fui todo lo rápido posible, preocupado por ti.
Volver a verte. Eso hizo que todas mis preocupaciones se fueran volando por la ventana. Volver a besarte, hizo que mi corazón se acelerara más de lo posible. Iba a estallar. Una sola noche sin ti parecía una eternidad. De nuevo, comenzamos a andar sin rumbo fijo, paseando por la otra cara de la ciudad. Bella ciudad, más bella mi acompañante. A no poder más, nos sentamos en el suelo, abrazados, besándonos, pensando en qué hacer en ese momento, sin preocuparnos del futuro que nos esperaba, volver a separarnos. Tirados en el suelo, pasaban las horas, volvimos a retomar nuestro camino. Andando y andando, llovía, dejaba de llover, y llovía otra vez. Mal clima, pero no me importaba, porque estábamos juntos.
Y creo que a ti te importaba menos. Entre risas, besos y abrazos, se voló la tarde. Caía la noche y tuvimos que separarnos de nuevo, esta vez por menos tiempo.
A la mañana siguiente, desperté y te mandé un mensaje, fui a darme una ducha y desayunar algo, me esperaba un viaje largo. Playa, gente, arena, agua... Y tú, lo más importante.
Cabezota a más no poder, yo insistía en ir a buscarte, y tu te negabas. Tuve que ceder, o iba a ser peor, te esperé sentado en la arena. Bastante tiempo. Mi móvil sonó, tu llamada me ilusionó. Estabas cerca. Me levanté y fui a buscarte, entre la gente. Te encontré, acompañada de mi mayor rival, un pequeño peludito de color blanco y collar. Al cual no le hicimos apenas caso, así que no me molestaba su presencia. El tercer día no caminamos tanto. Apenas nos quedaba tiempo para poder estar juntos, así que no perdimos el tiempo y nos sentamos en un banco cercano, rodeados de árboles y hierba. Tumbada sobre mi regazo, no paré de besar esos labios que tanto deseaba. Sonó la alarma, debía volver. Volver a poner 475 km de distancia entre nosotros. No quería, quería quedarme a tu lado, para siempre. Era doloroso, aunque no pude soltar ni una sola lágrima de tristeza en aquel momento. Tan solo un "te amo". No podía quedarme más tiempo, nos despedimos con un beso y te fuiste, me quedé observando tu figura alejándose en el horizonte, mientras por mi rostro caía una pequeña lágrima, se había fugado sin yo darme cuenta. Terminé con su recorrido con mi mano, subí al coche y puse rumbo a Madrid.
Durante todo el trayecto, lloré recordando todo lo que había pasado en ese fin de semana. Al igual que lloro ahora al escribirlo. Es doloroso no poder verte de nuevo hasta... ¿Diciembre? Tal vez entonces, tal vez en diciembre podamos estar juntos por otro fin de semana más...
Así que solo puedo decir una cosa para terminar... Te amo, JS.